150 aniversario de la Abolición de los Fueros y 50 aniversario del Movimiento de Alcaldes

“En Euskal Herria, los derechos de los hombres eran innatos, realmente naturales. Las y los vascos no los entendían como derechos, sino como elementos concretos de su cultura, heredados de sus antepasados desde la antigüedad. Formaban parte de la organización social y, con afán de libertad, trataron de cuidarla, a lo largo de toda su historia.

Cuando se vieron obligados a aceptar alguna dominación extranjera, por miedo a su imperialismo cultural, las y los vascos escribieron sus costumbres antiguas y pedían al poder dominador que jurara respetarlas».

La difunta Maite Lafourcade dejó así escrito el profundo significado de los fueros vascos.

Por un lado, las costumbres transmitidas y desarrolladas de generación en generación, que tenían carácter de ley en el seno de la comunidad, como base de la libertad de la ciudadanía vasca.

Por otro, ante las naciones extranjeras, fuente de defensa de los derechos históricos de las y los vascos; suelo que hay que respetar y hacer respetar.

Representantes institucionales, vecinos y vecinas, amigos y amigas, buenos días:

El instinto vasco no ha perdido la memoria.

Así lo demuestran las banderas, los palos, los símbolos locales de las y los representantes institucionales que nos hemos juntado hoy en Bergara.

Gracias, respondiendo a la llamada del Ayuntamiento de Bergara y de la Diputación Foral de Gipuzkoa, por reunir vuestro testimonio a este acto político e institucional.

En el corazón de Gipuzkoa, queremos reivindicar la memoria, el presente… y las ganas de futuro de nuestro pueblo.

Se cumplen 150 años de la abolición de los fueros en Álava, Bizkaia y Gipuzkoa. Para entonces, los navarros ya habían sufrido la misma negación; incluso los últimos fueros de las provincias suprarrenales habían sido suprimidos.

Este proceso no tuvo ninguna influencia en el desarrollo histórico, económico-social y cultural de nuestro país. Se impuso por encima de la voluntad popular, cada territorio en su momento histórico y con sus peculiaridades. Supuso la pérdida y merma de las instituciones, derechos históricos y soberanía política desarrolladas durante siglos.

La memoria de los fueros nos confirma que somos ramas surgidas del mismo tronco. Que somos una nación. Que tenemos el mismo corazón jurídico y político, para garantizar las libertades de la ciudadanía y para organizar la vida en comunidad. El mismo solar histórico e institucional para construir paso a paso la libertad de nuestro pueblo.

Los versos de Muñagorri nos recuerdan que “Solo los fueros son nuestra causa”.

No son, sin embargo, un mero patrimonio recogido en documentos antiguos o en mármol. Los fueros están en la base de las actuales instituciones vascas y del autogobierno.

Y son, a la vez, el origen de unos derechos políticos del pueblo que son inextinguibles e irrenunciables. Por ello, queremos hacer aflorar la necesidad de seguir actualizando estos derechos históricos. Un compromiso compartido para seguir proyectando espacios de soberanía al presente y al futuro.

Hace 90 años, bajo la protección del Árbol de Gernika, el lehendakari José Antonio Agirre juró la dirección del primer Gobierno Vasco.

“Nuestros padres, al defender lo que era suyo, defendían los Fueros desde el derecho, desde la integridad de la justicia y desde su honor como pueblo”, decía Aguirre.

Posteriormente, las bombas destruyeron Gernika, tratando de eliminar las libertades vascas. Nuestro pueblo sufrió la opresión y la prohibición.

En los últimos momentos de la dictadura, sin embargo, los miembros del Movimiento de Alcaldes que se reunieron en Bergara tomaron el relevo del clamor de Euskadi. Defender la legalización de nuestro símbolo principal, la ikurriña, exigir la oficialidad del euskera. Manifestaron a los cuatro vientos, pensando en los fueros, que los derechos políticos de los vascos eran inextinguibles e irrenunciables.

Como diputada general de Gipuzkoa, yo también quiero reivindicar el euskera, una lengua propia que está en el corazón de nuestro ser. Porque todavía tenemos mucho que hacer en el camino de la igualdad lingüística.

Y quiero reivindicar los símbolos que representan la identidad de este pueblo, incluida la ikurriña, porque indican de dónde venimos, qué somos y por qué. Porque representan la identidad propia de nuestro pueblo.

Luis Mari, José Luis, José Antonio, Javier: Sois la memoria viva de Euskal Herria.

Dieron un paso y acertaron a encarnar la dignidad y el instinto de libertad de este pueblo, junto con tantos y tantos otros alcaldes. En la lucha por los derechos del pueblo, retuvieron un eslabón sólido. Cosieron un eslabón que incluía la defensa de los derechos históricos, la reivindicación del autogobierno y la reconstrucción de las instituciones públicas.

De acuerdo con las y los alcaldes y representantes municipales del País Vasco, quiero manifestar en nombre de la Diputación Foral de Gipuzkoa:

  • Que las y los ciudadanos que integran la nación vasca tienen derecho a decidir su futuro político de forma libre y democrática.
  • Que es necesario dar nuevos pasos en el camino de la integración de los fueros y de la soberanía plena. Para ello, actualizar los derechos históricos y el autogobierno de los territorios de Euskal Herria, adecuándolo a las necesidades democráticas, sociales e institucionales actuales.

A los territorios vascos nos corresponde el derecho a gobernarnos a nosotros mismos, buscando acuerdos, el derecho a renovar y desarrollar ese autogobierno. Sólo así conseguiremos hacer frente a los desafíos presentes y futuros; sacar adelante a nuestro pueblo y a sus gentes desde el desarrollo económico, la justicia social y la soberanía política.

El lehendakari Ibarretxe así lo expresó en el Congreso: «El futuro es nuestro y lo escribiremos nosotros, pactando con los demás, pero lo escribiremos de nuestra propia mano».

Ante las corrientes populistas y autocráticas extremas que se están extendiendo tanto en el mundo como en Europa, reafirmamos nuestro compromiso de seguir construyendo y defendiendo la casa común de los vascos sobre el solar de los derechos históricos.

Las instituciones vascas, nuestro autogobierno, está construido sobre los derechos históricos. Son el resultado de una historia común, de la decisión de nuestro pueblo de gobernarnos a nosotros y nosotras. Fruto del compromiso y del trabajo de muchas personas. Por todo ello, reivindicar el autogobierno y el trabajo de nuestras instituciones supone reivindicar la democracia.

Asimismo, esta posición exige, preservar la memoria de nuestro pueblo, transmitirla a las nuevas generaciones.

Desde el siglo XIX, nuestro pueblo ha sufrido guerras, negación, prohibición, exilio, dictadura, violencia… muchos sufrimientos.

Sólo conociendo y recordando el pasado conseguiremos construir respuestas eficaces de cara al futuro. Construcción colaborativa.

El instinto vasco no perdió la memoria hace 50 años y atendiendo al sentimiento que compartimos aquí, no ha perdido la memoria, todavía hoy.

Vivimos el futuro con esperanza. Julene Urzelai decía que llegará un día en el que “el cielo de Euskadi protegerá nuestros sueños”.

En Bergara hemos venido a decir que aquí hay un pueblo, que hay y que habrá instituciones públicas, dispuestas a recoger el testigo de nuestros predecesores y predecesoras, para que nuestro pueblo siga siendo y sea dueño de su futuro.

Tal y como afirmaban desde el movimiento de alcaldes hace 50 años, “que este momento de estancamiento nos ayude a seguir con energía y energía el futuro de nuestro País”.

Así sea.